16 de abril de 2014

¿Debería la Academia Americana de Pediatría dormir sola?



Fotografía del Infant Sleep Infomation Source, cortesía de Beverley Latter

Desde APILAM traducimos al español las imprescindibles reflexiones que la Dra. Melissa Bartick ha publicado en el blog de la Academy of Breastfeeding Medicine sobre colecho, lactancia y sindrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y la posición de la Academia Americana de Pediatría, similar a la de la Asociación Española de Pediatría.

¿Debería la Academia Americana de Pediatría dormir sola?
Todo el mundo puede estar de acuerdo con algunos mensajes de Salud Pública: “Si bebes, no conduzcas”. “Pon siempre a tu bebé en la sillita del coche”. Otros mensajes de Salud Pública parecen pedirnos lo imposible: “Los adolescentes nunca deben mantener relaciones sexuales”. “Las madres nunca deben compartir cama con sus bebés”.

Las recomendaciones en los Estados Unidos, reforzadas por la postura oficial de la  Academia Americana de Pediatría (AAP), instan a los padres a no compartir cama nunca. Abundan anuncios escalofriantes. Uno de ellos muestra una cama de matrimonio con una lápida a modo de cabecero en la que se lee: “El año pasado, para demasiados bebés éste fue su último lugar de descanso”. Otro, muestra un bebé en una cama de adulto  con un cuchillo de carnicero que reza: “Tu bebé durmiendo contigo puede ser igual de peligroso” y otro anuncio dice “El lugar de tu bebé es una cuna, no un ataúd”.

Lo cierto es que en los Estados Unidos y en el mundo, en todos los estratos sociales y grupos étnicos, a pesar de todas las recomendaciones en contra, la mayoría de madres duermen con sus bebés al menos parte del tiempo, y esto es especialmente cierto en las madres lactantes.1-4 Desafortunadamente, también sabemos que los padres que intentan evitar compartir cama con sus bebés tienden mucho más a alimentarlos por la noche en sillas y sofás, en un intento fallido de mantenerse despiertos, lo que de hecho aumenta notablemente el riesgo de asfixia 5 de sus bebés. Según un estudio de 2010 de casi 5,000 madres estadounidenses, “en un posible intento de evitar compartir la cama, el 55% de las madres alimentan a sus bebés por la noche en sillas, sillones reclinables o sofás. El cuarenta y cuatro por ciento (el 25% de la muestra) admite que se quedan dormidas con sus bebés en estos lugares”.6 Es realmente alarmante.

La recomendación de no dormir nunca con tu bebé ha resultado de lo más contraproducente. En vez de prevenir muertes, esta recomendación posiblemente esté incluso provocando su aumento. En otro estudio, padres de dos bebés que murieron de SMSL, dormían juntos en el sofá porque les habían recomendado no llevar los bebés a la cama, pero no cayeron en los peligros de dormir en un sofá.5  De hecho, de 1984 a 2004, las muertes por SMSL en camas de padres se han reducido en Reino Unido a la mitad, pero ha habido un aumento de muertes por dormir juntos en sofás. 7

En los Estados Unidos, el colecho a menudo no puede ser discutido en las consultas de los pediatras: sin su organización profesional que los respalde, los pediatras de EEUU pueden sentirse incómodos al mencionar el tema por temor a ser demandados, y los padres pueden temer las críticas si preguntan sobre esto. Es un tema que se evita. Como la mayoría de mamíferos, las madres y los bebés humanos se atraen para dormir uno al lado del otro, y los bebés y madres duermen en sincronía cuando duermen juntos.8,9  Por muchos anuncios atemorizantes que se hagan, no va a cambiar lo que es casi seguro un imperativo biológico profundamente arraigado.1 La falta de oportunidad para discutir el tema con los médicos desperdicia una oportunidad para la educación y el debate equilibrado.

Por el contrario, las autoridades médicas en Canadá, Gran Bretaña y Australia tienen diferentes mensajes que los de la Academia Americana de Pediatría. Todas ellas reconocen que la mayoría de las madres comparten cama con su bebé por lo menos una parte del tiempo. Si alguien opta por el colecho, informan al público sobre los riesgos y sobre las formas de reducir notablemente el riesgo de muerte del bebé. El colecho debe ser evitado si un padre ha consumido alcohol o sedantes, si la madre es fumadora, si el bebé es alimentado con leche de fórmula, si la sábana bajera de la cama es blanda como una piel de borrego o si la cama es de agua. No importa dónde duerma el bebé, pero no debe estar en una habitación a solas o colocado boca abajo. Más que nada, nunca hay que dormir con un bebé en un sofá o sillón reclinable, el lugar más peligroso de todos.

Algunas autoridades médicas reconocen que incluso hay beneficios por compartir la cama con un bebé, como facilitar la lactancia materna, aumentar la cantidad de tomas nocturnas y un mayor descanso materno. En cualquier caso, las autoridades de otros países declaran unánimemente que los padres deben ser informados de los riesgos y los beneficios y ser capaces de tomar sus propias decisiones informadas.

De todos modos, ¿Cuán inseguro es el colecho? Como muchas cosas en la ciencia y la medicina, la respuesta no es ni simple ni evidente. A menudo, los estudios sobre el "colecho" al investigar las muertes de bebés han agrupado los casos ocurridos en  camas y sofás, haciendo imposible distinguir el verdadero riesgo. Con frecuencia, los estudios no diferenciaron si los bebés eran amamantados o no, aunque la lactancia materna reduce el riesgo de SMSL en casi un 75 %.10 El único estudio reciente que trató de revisar el SMSL y el colecho sin otros factores de riesgo, encontró un aumento del riesgo con el colecho, pero resultó que la información de uno de los mayores factores de riesgo, el consumo de drogas y alcohol, no fue bien recogido, y no se ajustó por el riesgo de fumar, según una declaración de UNICEF UK.
Además, las investigaciones muestran que el colecho facilita la lactancia materna y que está asociado a una mayor duración de la  misma.11-13   Las madres lactantes que tratan de no compartir cama, o acaban dejando de amamantar, o acaban por compartirla.13  El contenido nutricional de la leche materna requiere tomas frecuentes tanto de día como de noche y un estrecho y frecuente contacto.

Lo que sí está claro y es indiscutible es que hay muchos otros factores con mayor  riesgo para la muerte que el colecho en sí. Uno de esos factores de riesgo, dormir boca abajo, fue el tema de la exitosa campaña, "Back to Sleep"*. Pero uno de los mayores factores de riesgo, la alimentación con leche de fórmula, no se discute en absoluto en las campañas para prevenir las muertes de bebés. En su lugar, hay anuncios escalofriantes sobre el colecho. Viendo las campañas existentes, parece que es más fácil convencer a las mujeres de que sigan amamantando que convencerlas de que no duerman con sus bebés. La campaña más sencilla: anuncios sensibilizando sobre los peligros de sofás y sillones reclinables haría mucho para reducir el riesgo de muerte, a condición de que las mujeres también recibieran el mensaje de que una cama es un lugar más seguro para alimentar a su bebé que el sofá o el sillón reclinable.

Muchos padres utilizan cunas sidecar que se adhieren a los lados de las camas de adultos, manteniendo al bebé fácilmente alcanzable para amamantar pero en un espacio diferenciado. Por razones que no están claras, ningún resultado sobre la seguridad sobre el uso en el hogar de estos populares dispositivos ha sido publicado, e incluso la AAP no aboga por su estudio. La declaración oficial de la AAP sólo dice  que su uso es "no recomendable”. Han sido probados en los hospitales y resultaron  ser seguros y eficaces para aumentar la lactancia materna en las plantas de maternidad.14 En lugar de gastar dinero en anuncios escalofriantes, deberíamos priorizar el probar estos dispositivos domésticos y regularlos con las normas de seguridad apropiadas, como las de las cunas.
Si la recomendación de no compartir cama puede, involuntariamente, acabar disminuyendo la duración de la lactancia, ello afectaría a muchas enfermedades además del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante y la asfixia del bebé. La duración de la lactancia tiene un impacto en la obesidad, en multitud de infecciones de la infancia, y también en multitud de enfermedades maternas. Una duración subóptima de la lactancia implica en los Estados Unidos casi 5.000 casos más de cáncer de mama por año, cerca de 14.000 ataques al corazón más por año, y un exceso de más de 50.000 casos de hipertensión arterial anuales.15 Por consiguiente, cualquier recomendación que pueda afectar negativamente a la lactancia materna debe tener en cuenta todas las implicaciones de salud de la lactancia materna, no sólo una única enfermedad.

Decirle a las madres que nunca compartan la cama con sus bebés es un mensaje condenado al fracaso, y que ha contribuido probablemente al menos a alguna de las muertes de bebés en sofás. En lugar de mostrar anuncios escalofriantes de bebés en camas con lápidas y cuchillos de carnicero, deberíamos enfocar los esfuerzos de sensibilización alertando sobre el riesgo de dormir en sofás y sillones reclinables, de fumar, del consumo de alcohol y drogas, y de la alimentación con fórmula. Y, por supuesto, deberíamos apoyar a las madres para que amamanten.

Melissa Bartick, MD, MSc es internista en Cambridge Health Alliance y Assistant Professor en Harvard Medical School. 
Los Posts de este blog reflejan las opiniones de los miembros individuales de ABM, no la organización en su conjunto  

Referencias
1.     Lahr MB, Rosenberg KD, Lapidus JA. Maternal-infant bedsharing: risk factors for bedsharing in a population-based survey of new mothers and implications for SIDS risk reduction. Matern Child Health J 2007; 11:277-86.
2.     Jones-Vessey K, Avery M, Simsek F. Infant Bed Sharing: Results from the North Carolina Preganancy Risk Assessment Monitory System Survey, 2009-2010. Raleigh: State Health Center for Health Statistics; 2012.
3.    Kendall-Tackett K, Cong Z, Hale T. Mother-Infant Sleep Locations and Nighttime Feeding Behavior: U.S. Data from the Survey of Mothers’ Sleep and Fatigue. Clinical Lactation 2010; 1.
4.     Declercq E, Sakala C, Corry MP, Appelbaum S, Herrlich A. Listening to Mothers III: New Mothers Speak Out. New York: Childbirth Connection; 2013.
5.    Blair PS, Sidebotham P, Evason-Coombe C, Edmonds M, Heckstall-Smith EM, Fleming P. Hazardous cosleeping environments and risk factors amenable to change: case-control study of SIDS in south west England. BMJ 2009; 339:b3666.
6.     Kendall-Tackett K, Hale TW. The use of antidepressants in pregnant and breastfeeding women: a review of recent studies. J Hum Lact 2010; 26:187-95.
7.     Blair PS, Sidebotham P, Berry PJ, Evans M, Fleming PJ. Major epidemiological changes in sudden infant death syndrome: a 20-year population-based study in the UK. Lancet 2006; 367:314-9.
8.     McKenna JJ, Ball HL, Gettler LT. Mother-infant cosleeping, breastfeeding and sudden infant death syndrome: what biological anthropology has discovered about normal infant sleep and pediatric sleep medicine. American journal of physical anthropology 2007; Suppl 45:133-61.
9.     McKenna JJ, Mosko SS. Sleep and arousal, synchrony and independence, among mothers and infants sleeping apart and together (same bed): an experiment in evolutionary medicine. Acta Paediatr Suppl 1994; 397:94-102.
10.  Hauck FR, Thompson JM, Tanabe KO, Moon RY, Vennemann MM. Breastfeeding and Reduced Risk of Sudden Infant Death Syndrome: A Meta-analysis. Pediatrics 2011; 128:103-10.
11.  Gettler LT, McKenna JJ. Evolutionary perspectives on mother-infant sleep proximity and breastfeeding in a laboratory setting. American journal of physical anthropology 2011; 144:454-62.
12.  McKenna J, Mosco S, Richard C. Bedsharing promotes breastfeeding. Pediatrics 1997; 100:214-9.
13.  Ball HL. Breastfeeding, bed-sharing, and infant sleep. Birth 2003; 30:181-8.
14.  Ball HL, Ward-Platt MP, Heslop E, Leech SJ, Brown KA. Randomised trial of infant sleep location on the postnatal ward. Arch Dis Child 2006; 91:1005-10.
15.  Bartick M, Steube A, Schwarz EB, Luongo C, Reinhold A, Foster EM. Cost analysis of maternal disease associated with suboptimal breastfeeding. Obstet Gyencol 2013; 0:1-9.
Traducción del inglés al español pendiente de autorización de la autora realizada por APILAM con fines de divulgación del conocimiento, defensa y promoción de la lactancia materna
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2 comentarios:

  1. El que los padres duerman con sus hijos es una costumbre anclada en la conducta instintiva de todo ser vivo entre los humanos podría ser que aún más. ¿Cuánto habrá que esperar a que los pediatras y otros profesionales ajenos o indiferentes al fenómeno de la lactancia materna dejen de hostigar a las madres con amenazas veladas? Difícil respuesta

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  2. Wow hay tantos mitos alrededor de bebes,embarazo,lactancia etc.....que lo unico que si logran es introducir temores, incertidumbre a nosotras las mamas ....y lo que yo e aprendido es a utilizar mi sexto sentido asi me,lo diga mi doctor o mamas ya experimentadas hay que como mama usar nuestra logica y a tomar decisiones con,amor

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