5 de marzo de 2015

La importancia de la lactancia en nuestra sociedad. Mito o realidad.

Por José María Paricio Talayero, pediatra y presidente de APILAM*

¿Es pertinente aún preguntarse si es importante la lactancia materna en nuestra sociedad, rica a pesar de la crisis que la atenaza, con un nivel global de educación suficiente para no cometer errores de bulto en la preparación de las fórmulas de sucedáneos, con condiciones higiénicas y de salubridad que permiten la reconstitución de las mismas adecuadamente y que, según pretenden las grandes multinacionales del sector, aseguran un crecimiento y desarrollo casi tan óptimos como con la leche materna?


Veamos estas dos cuestiones por separado: si la lactancia es importante y si es pertinente la pregunta. Empezaremos por la segunda.
Sí que es pertinente planteárselo, por las siguientes razones:


  • Seguimos muy por debajo de las cifras deseables para la OMS de lactancia (100% a los 6 meses), alcanzando a duras penas la cuarta a tercera parte de este objetivo en España. Y no avanzamos a buen paso pese a los medios que se están invirtiendo: según la Encuesta Nacional de Salud del Instituto Nacional de Estadística las cifras de lactancia materna completa a los 6 meses han pasado de un 25% en 2006 a un 29% en 2012. De mantenerse el ritmo actual tardaríamos algo más de 100 años en llegar al objetivo OMS.
  • Alrededor de la mitad de los pediatras españoles no ven como problema estas bajas tasas (Global Breastfeeding Study 2012).
  • Seguimos sin disponer de un sistema de recogida de datos que, de modo tan fiable y continuo como el sistema de datos de vacunación, nos suministre indicadores del estado de lactancia en las diversas poblaciones, al nacer, mes a mes, año a año para poder orientar nuestros esfuerzos y elegir las políticas más eficientes.
  • Sigue existiendo la creencia, incluso entre profesionales, de que la lactancia materna es importante en sociedades desfavorecidas, pero nada o siquiera no tanto en nuestro medio.
  • Existen aún muchas barreras en los centros sanitarios que no respetan el binomio madre-bebé, dificultando el contacto precoz y fomentando la separación fácil 
  • Persisten barreras derivadas de la escasa formación ofertada en pregrado y posgrado de las profesiones sanitarias, más acusado en los estudios de medicina.
  • Persiste un alto grado de incompetencia técnica, teórica y práctica, entre muchos profesionales que, faltos de conocimientos y sin interés por adquirirlos, se muestran incapaces de asesorar adecuadamente a madres lactantes. Muchos pediatras y médicos que tratan niños no conocen e incumplen las normas, no ya de la OMS, sino las de la propia asociación de Pedíatra a la que pertenecen, que son justamente las de la OMS. Algunos hasta hacen apología pública de ello, sin ningún recato.
  • Persisten actitudes hostiles hacia la lactancia entre médicos y sanitarios que tratan a mujeres madres.
  • Escasos cambios en las relaciones de dependencia económica de la Pediatría española, -a todos los niveles: del pediatra, del servicio e institución y de sociedades y AEP misma-, respecto a las grandes multinacionales fabricantes de sucedáneos. Seguimos siendo los pediatras agentes privilegiados de las multinacionales del sector de la alimentación infantil.
  • Hay enormes barreras sociolaborales por una legislación y una organización de los tiempos de trabajo que no favorecen la posibilidad de que las mujeres puedan amamantar con tranquilidad ni el tiempo que desean.
  • Muchas mujeres se sienten a disgusto con las dificultades que experimentan para ejercer su decisión de amamantar, tanto desde el punto de vista social como en el trato con los profesionales sanitarios.
  • Existe una defensa de posiciones contrarias a la lactancia desde determinados postulados feministas y de emancipación de la mujer hábilmente argumentados por personas de elevada formación académica.
2. La lactancia materna, también en sociedades como la nuestra, es importante.
Está claro que en sociedades en desarrollo, con pobres sistemas de salud y malas condiciones sanitarias y económicas, adquirir fórmula de sucedáneo, prepararla adecuadamente y administrarla de forma correcta es una odisea y un riesgo para la economía familiar y la salud de los lactantes. Cientos de artículos prueban como en esos escenarios la mortalidad y morbilidad de los lactantes no amamantados está enormemente aumentada respecto a los amamantados.
Pero ¿qué pasa cuado miramos las desventajas de la alimentación con sucedáneos en una sociedad como la nuestra.? Pues bien, no nos llamemos a engaño: las pruebas científicas corroboran todos los riesgos de este tipo de alimentación respecto a la lactancia natural. Decenas de artículo científicos nos explican que en situaciones de no amamantamiento aparecen:
  1. Un aumento de la morbilidad infantil. Mayor frecuencia de resfriados, bronquiolitos, neumonías y otras enfermedades respiratorias; gastroenteritis, otitis, infecciones urinarias, enterocolitis necrotizante y mayor número de consultas médicas y hospitalizaciones.
  2. Aumento de la mortalidad infantil. Debido a todas las infecciones  enumeradas en el punto anterior y al mayor riesgo de muerte súbita del lactante, la mortalidad está incrementada. Hay trabajos recientes que demuestran que esto es así, también en nuestra sociedad y en pleno siglo XXI.
  3. Más dificultades en el desarrollo cognitivo y emocional y en el establecimiento del vínculo
  4. Mayor riesgo de enfermedades crónicas como las de origen autoinmune, asma, dermatitis atópica, diabetes tipo 1 y ciertas leucemias, así como obesidad, hipertensión e hipercolesterolemia.
  5. Más problemas en la salud materna. Según diverso estudios existe mayor riesgo de hemorragia uterina, de anemia, diabetes tipo 2, cáncer de pecho y ovario y depresión.
  6. Mayor coste económico a nivel de familia, sistema sanitario y sociedad.
  7. Mayor coste ecológico al ser la fórmula de sucedáneo un producto no natural que altera el medio ambiente en todas las etapas de su procesamiento: producción, distribución, consumo y reciclado de residuos.
Y, sobre todo, no podemos olvidar la importancia que la lactancia materna tiene en la vida personal de las mujeres. Por encima de consideraciones de índole socioeconómica, del estilo de vida competitivo arraigado en las sociedades llamadas occidentales, del papel, —a veces muy cambiante y de signo contrario—, que a la mujer se le atribuye e intenta o consigue imponer en ellas, no debemos olvidar el deseo de las mujeres, ese 85-90% de madres, que en nuestra sociedad optan por la lactancia materna, es decir desean dar pecho a sus bebés. Es un deseo arraigado, profundo, a veces “desde siempre”, al que lamentablemente se le ponen obstáculos que pueden resultar insalvables, desde el mismo momento del nacimiento, antes y después.
Aunque sólo fuese por esto último, el deseo íntimo de las mujeres, la lactancia materna sería importante. Pretender desde puntos de vista aparentemente inteligentes que este deseo está manipulado de forma masiva por determinadas modas, corrientes o estilos de vida, es pretender infantilizar a las mujeres.
La lactancia materna es importante en nuestra sociedad.

*Ponencia de José María Paricio Talayero en la mesa redonda "Lactancia materna y sociedad" del VII Congreso de Lactancia Materna "Construyendo Salud" de la iHAN

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